A
pocos meses de tu llegada, ya no soy el mismo de siempre, esa persona que yo
creía que estaba completa y no le hacía falta nada más que sonreír cada mañana
no era yo.
Comenzaron
los cambios desde el primer momento en que la notificación de tu llegada con un
examen como esos que presentas cuando entras a la escuela y tienes nervios por
saber si aprobaste o no al terminarlos me carcomían la mente y ni un solo
instante saliste durante la primer semana de mi mente; no me malinterpretes
pero nunca fue de una manera negativa, simplemente el miedo me aterraba y como
un niño que tiene su primer día en el colegio me aterraba dejar a mi madre en
la puerta sin saber cómo acabaría el día.
La
primera impresión de cambio que note en mi fue que ya no pensaba en mí
solamente, cuando compraba el desayuno imaginaba que no sería solo yo el que comería,
deje de buscar ropa para mí y comenzaba a armarte tu colección de prendas de
invierno. En el trabajo esa manera de vivir de una manera desentendida como el
que camina por caminar cambio de manera súbita y desde el inicio hasta el final
mi jornada se hacía más provechosa, no por mí por ti.
Ya
hacía tiempo que no me acercaba a dios de una manera espiritual, y adivina le
he pedido que llegues bien a casa con los tuyos que ya te esperan. Comienzo a
preparar mis días para los futuros desvelos esos que tan acostumbrado estuve en
mi juventud y que hoy en mi adultez disfrutare de otra manera.
Vaya
que no estoy en forma y sé que me alentaras a correr, jugar, saltar y que no te
podre seguir el ritmo pero vaya que he comenzado a asistir al gimnasio, me gustaría
mucho poder recorrer la mayor parte de tu camino al mismo ritmo, para que tu
algún día me acompañes en el mío.
Vaya
que lo más importante y más significativo es el amor, esa sensación que mi psicólogo
no ha podido desarrollar o quitar el candado a mi razón que domina a mi mente, tú
en una sesión de escasos 15 minutos desarrollaste en mí, como hechizo de magia
has conseguido que te amé, y dudo mucho que alguna vez vuelva a sentir eso por
alguien más.
Sabes
no te imaginas cuantas cosas he cambiado, y no deseo reprocharte nada, sabrás
que no todas han sido agradables para mí pero quiero que sepas que juntos en un
tiempo no muy lejano será más fácil cambiar contigo.
Sin
más por el momento deseo que entres a mis sueños y cambies algunas otras
cuantas cosas.
P.D.
Te espero aquí en casa, mi alma