Parecería ser que ese día todo había vuelto a la normalidad, llego temprano a su trabajo con el ánimo de antes, bromeo en la junta matutina, la sorpresa fue la presentación de su nueva jefa, ya la conocía y eso lo tranquilizaba; los cambios siempre son mejores acompañados decía él.
La situación empeoraba aún más cuando su nueva jefa mostró una postura dictatorial y de violencia simbólica tal y como weber dictaba.
El día apenas comienza, tranquilo no es para tanto se decía con ánimos para terminar rápido su día. Su jornada se había alargado más de lo normal según el nuevo reglamento laboral y se dirigía a ver a su dama, aquella mujer que en las malas lo acompañaba si importar su mala racha.
Buscaba apoyo moral y una sonrisa, vaya decepción encontrar una cara sería llena de cosas que no se quieren decir y que tampoco quería escuchar, una conversación llena de reclamos, indirectas, verdades, tristezas. Fue aquel momento donde su corazón se quebró y decidió marcharse a su casa donde sólo esperaba el abrazo de su almohada y cerrar sus ojos que tanto habían visto aquel día.
El día siguiente con más trabajo que antes recobró su sonrisa, y la idea de que sería mejor pronto la vería cambiar al entrar al campo de concentración que ya era su trabajo, ese lugar donde pasaba la mayor parte de tiempo feliz y tranquilo, paso a ser su celda.
Su situación no mejoraba tampoco con su dama, de hecho ya no sabía si acaso seguía teniéndola.
Pregunto al cielo porque pasaba todo esto, y para su mala fortuna ni una brisa del viento, una gota de lluvia o una simple hoja de un árbol llego como señal. Se sentó en aquella banqueta del parque donde siempre pasaba, suspiro y lloro por un momento. Era eso, después de unos minutos de lágrimas se sintió mejor y comenzó a reír, es increíble pensaba, recordó como cuando de niño desbarataba aquellos juguetes que tanto quería para luego armarlos, por alguna extraña razón cada que cambiaba una pieza, una parte funcionaba pero otra dejaba de hacerlo, la vida es así se dijo reparamos algunas cosas y rompemos otras.
En algún momento no sabrás como reparar lo que hiciste pero ten la certeza que tal vez mañana encontrarás la solución y probablemente también aprenderás a empeorar las cosas.