viernes, 31 de mayo de 2013

Reconocer

Me gustaba acompañar al súper a mi mama, además de pedirle infinidad de cosas cuando pasábamos por cada pasillo, jugar con el carro y perderme buscando juguetes. Después de pagar venía la parte que más me gustaba cargar las 10 bolsas de súper yo solo, si como todo un hombre fuerte, a mi madre le molestaba tanto y yo que me sentía tan fuerte no podía con dos bolsas hasta la puerta del carro, pero no me rendía jamás aunque mis pobres brazos sufrieran yo no las soltaba nunca.
Hace ya 20 años de eso, y todavía sigo jugando a ser el más fuerte, aguanto el dolor no de mis nudillos cansados por unas cuantas bolsas de súper, el dolor es en mi pecho, cargo más de 50 kilos en cada párpado para que no salga ninguna lágrima y es increíble en ocasiones aguantan más que eso.
Ahora no cargo 10 bolsas al estacionamiento de una tienda, cargo con trabajo, amigos, hijos, deudas, amores, dolores, rencores y a pesar que me sorprende lo que puedo hacer yo solo..... mis párpados se han cansado y dejan caer gotas de alivio que calman ese dolor en el pecho que ya tanto tiempo me hacia daño, hoy he dejado de trabajar como un robot para hacerlo como persona, he hablado con ese amigo mío que tanto tiempo no visitaba me hizo tanto bien, hoy te quiero así nada más sin palabras o detalles porque entendí que querer no algo tangible.
Después de tanto tiempo he comprendido que no puedo con todo y eso me hace tan feliz, me hace recordar que cuando niño solo cargaba esas bolsas unos minutos pero después olvidaba el peso para salir a jugar y divertirme. Hoy recordé que me hace falta divertirme y eso lo quiero hacer contigo.

martes, 28 de mayo de 2013

No tengo prisa

Hoy que ya estas a mi lado he dejado de vivir deprisa, había dejado de disfrutar cada sonrisa tuya y todas las noches en aquel sillón blanco de la sala. Cada que nos encontrábamos solía mirar el reloj y parecía que Einstein y su teoría de la relatividad acechaban mi tiempo y espacio contigo, sufría y me frustraba pensar que el tiempo era poco y por ende tenía que hacer mucho y sin pensar, perdóname que ya ves que los ritmos de vida de hoy nos acostumbran a pasar por la calle sin ni siquiera mirar a los ojos de los demás; y pensar que tus ojos son el brillo de los míos.
El egoísmo se apoderó de mi pensando sólo en lo que yo sentía en el tiempo que compartíamos, no había entendido aún que tu disfrutabas esos breves lapsos de miradas y palabras entre nosotros. Olvide reír de las cosas sin sentido que nos pasaban a diario en nuestras visitas a las plazas y lugares, y trate de ser tu terapeuta de cabecera.
Hoy te escribo sin limitaciones a pesar de que es ya muy noche y no dormiré bien, pero que más da si cuando cierre mis ojos vendrás de nuevo a mis sueños para seguir viviendo conmigo.
Mañana será un día nuevo, y no me preocupara que acabe, porque se que en algún esporádico momento tu sonrisa y esos ojos brillantes se comerán el tiempo, ese que se va y no regresa, ese en el cual vives tu.

lunes, 6 de mayo de 2013

Retomar el camino

Cuantas veces no caí de mi bicicleta cuando niño antes de aprender a andar en ella solo, sin ayuda de mi padre o las llantas entrenadoras. Hace 20 años de ese recuerdo y hoy como adulto retomo las lágrimas de dolor cuando caía y ahora se convierten en lágrimas de frustración, era fácil dejar de llorar cuando mi padre me abrazaba y me motivaba a seguir adelante, hoy ya no es así, la vida nos enseña a caer y levantarnos, primero con la ayuda de alguien para luego levantarnos solos.
Hoy que caí en la senda de la vida llego a mi vida una mano y un abrazo que no es de mis padres ni amigos de la infancia, una sonrisa que poco se parece a la de mi madre, y un tipo de amor que nunca había sentido por nadie. Me levanto de manera tan súbita que apenas recuerdo como caí y porque fue.
Es increíble saber que en mi existía fuerza aún para continuar mi camino, luz que me guíe en la obscuridad y un calor que me arrope de la indiferencia y la rutina. Es tan pequeña y tiene tanta grandeza que hace que mi mala actitud, que ya era una inquilina recurrente de mi vida saliera pagando todos los meses que debía y sin reclamar el depósito en garantía.
No cabe duda que las personas llegan en el momento más idóneo para llenarnos de su luz.
Retomando el camino pero ahora acompañado se que será más difícil caer pero más fácil levantarse. Y más aún que ahora que están ustedes.