martes, 28 de mayo de 2013

No tengo prisa

Hoy que ya estas a mi lado he dejado de vivir deprisa, había dejado de disfrutar cada sonrisa tuya y todas las noches en aquel sillón blanco de la sala. Cada que nos encontrábamos solía mirar el reloj y parecía que Einstein y su teoría de la relatividad acechaban mi tiempo y espacio contigo, sufría y me frustraba pensar que el tiempo era poco y por ende tenía que hacer mucho y sin pensar, perdóname que ya ves que los ritmos de vida de hoy nos acostumbran a pasar por la calle sin ni siquiera mirar a los ojos de los demás; y pensar que tus ojos son el brillo de los míos.
El egoísmo se apoderó de mi pensando sólo en lo que yo sentía en el tiempo que compartíamos, no había entendido aún que tu disfrutabas esos breves lapsos de miradas y palabras entre nosotros. Olvide reír de las cosas sin sentido que nos pasaban a diario en nuestras visitas a las plazas y lugares, y trate de ser tu terapeuta de cabecera.
Hoy te escribo sin limitaciones a pesar de que es ya muy noche y no dormiré bien, pero que más da si cuando cierre mis ojos vendrás de nuevo a mis sueños para seguir viviendo conmigo.
Mañana será un día nuevo, y no me preocupara que acabe, porque se que en algún esporádico momento tu sonrisa y esos ojos brillantes se comerán el tiempo, ese que se va y no regresa, ese en el cual vives tu.

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