jueves, 15 de abril de 2010

Cuando me miras así

Alegría inunda mi espíritu con un sólo destello de tus ojos y tu sonrisa, no cabe duda que me haces estremecer, creo que no imaginas todos los mecanismos que activas en mi ser.
Desde la boca de mi estomago comienzan a volar esas maripósas que no son Monarcas, tampoco polillas, son del corazón, de aquel lugar recóndito que pareciera no existir en mi y que haces funcionar después de quitar el tremendo oxido que lo bloqueaba.
De pronto una sonrisa forzada por mis músculos faciales no puede detenerse y siento ese raro sentimiento que uno sólo siente cuando le pasan cosas inexplicables para todo el mundo, pero que para uno son esos pocos momentos que guardas en el baúl de los recuerdos espontáneos de felicidad.
Siento un gran deseo de abrazarte y sentir que tú eres mía y por lo tanto tu mirada también, con una pequeña dosis de ella basta soportar un millón de pequeños problemas de esos que te hacen iracundo por la vida y que te hacen olvidarte que el aire existe y que respiras pero no lo percibes por tantas preocupaciones. En cambio contigo mis sentidos explotan y de repente me vuelvo un superdotado sensorial... que es eso hueles tan bien, mi vista se amplia para poder ver mejor el destello de tus dientes color nácar, mis dedos parecen antenas de insecto y perciben tus lindos bellos al pasar por tu piel, que decir de tu sabor es un arcoiris de sabores desconocidos que hacen que la inocencia de la mente vuele.
Todo esto se lo debo sin duda alguna a esa mirada tuya.

No hay comentarios: