miércoles, 25 de noviembre de 2015

El escritor de la tinta de medias tintas

En una extraña nación, de esas en las que uno no puede decir lo que piensa o existen reglas absurdas para todo. Nació tamir el sexto hijo y más pequeño de todos. Era un niño travieso y lleno de vida, el mas alegre de todos.
Su padre les leía la místicas historias de los dioses y sus hazañas todas las noches, bastaron unos pocos años para que se volviera un fantástico contador de historias en la escuela.
A sus 28 años tamir era un arduo escritor lleno de ideas e historias, mismas que salían del contexto de aquel tradicional sitio y que enfurecían a muchos con sus ideas cuadradas, como el mismo galileo galilei, hereje para la religión, irreverente para los valores del pueblo y crítico de hasta su propia escritura.
La justicia lo buscaba para conderlo a morir por sus ideas y escritos, él ya para ese entonces tenia firma y escribía papiros con tinta rebajada y fácil de desaparecer para quien se le sorprendiera con un texto de aquel joven genio y mártir. Sus historias se hacían cada vez mas cortas y comenzaba a desilucionarse de la escritura, aquella que habia forjado con el sudor de su frente y el infinito de su mente.
 Sus cuentos se hacian malos y carecian de verdad, esa a la que el siempre se aferraba no importando la critica de sus lectores.
 Un dia en su amargura decidio entregarse a la justicia de la nación a la que tanto habia ofendido. Se le sentencio a la muerte.
6 dias le habían otorgado antes de la horca y como burla se le entrego un libro en blanco y medio litro de tinta de la mas alta calidad.
 El primer dia se paso mirando aquel libro y penso que no tenia nada más por que luchar en lo que quedaba de su vida. Mas el segundo día se para frente al libro tomo el tintero y con la mirada extasiada miro que la tinta era real, no como la que tenía que usar siempre rebajada y deleble.
La fascinación de su infancia volvió a él, fue mágico el momento aquél.
Tomo la pluma y comenzó a escribir, dia y noche sin parar ni siquiera para comer, su mente le daba palabras y más palabras hasta terminar con el libro.
2000 paginas en 5 días apenas nadie nunca lo había logrado. El guardia del calabozo entro por él justo el dia de su sentencia y le pidió un favor entregar el libro al primer niño que encontrara en la calle, solo ese último favor antes de morir.
 Tamir murio ese día por la tarde y cuando el guardia salió a su casa se cruzo por la calle un pequeño de unos 9 años y le entrego el libro.

Ese niño soy yo, y al igual que tarmir me converti en escritor, pero antes de escribir mi primer trazo recorde la primera pagina de aquél libro que decia así: Durante mi vida fui feliz como muchos ahí afuera, y transcribi mis pasiones en pequeños textos siempre con miedo e inseguridad en mi mismo por temor a que diría la gente y que me pasaría si saben lo que siento, por eso al igual que mis textos vivi mi vida a medias, como la tinta que usaba y por la cuál nunca escribí un libro entero. A ti pequeño que ahora leeras mi última historia quiero darte mi mayor regalo y consejo, vive al máximo no dudes ni un solo instante de ti y de tus decisiones, habrá quien coincida contigo y quién no lo haga pero eso te hara crecer y escribir tu propio libro, no permitas nunca empezar una historia con medias tintas que asi acabaras viviendo.
Escribe tu historia con tinta de la más alta calidad y que quede marcada para ti, tal vez asi puedas marcar la vida de alguien más...

 Lo demás es historia y a la fecha no dejo de pensar que la vida no permite medias tintas y mis letras se quedan conmigo.

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