domingo, 29 de noviembre de 2015

Te lo debo a tí

Hoy te vi, no me persiviste entre tanta gente, pero no importa, te veías feliz y eso me hizo sonrerir.
Ya han pasado 6 años de ese día, esa comida juntos como amigos que no quieren serlo, con confusión en tu mente y niñez en la mía, la primer decisión que quebró mi lógica y mis ganas de tenerte. Te conocí en el trabajo como muchas historias mas en mi corta vida, parecería ser que el destino quiere cambiar mi decisión a toda costa. Tenía apenas 20 años y tú 26, yo terminaba la escuela y tú formabas parte de una familia, es decir, ya no estabas sola como yo. No puedo negar que me caíste mal la primera vez que te vi y siento que yo también a ti.
Odiaba entrar a tu oficina y trataba los asuntos de la manera más rápida para no pasar tiempo contigo, para mi mala suerte mudaron tu oficina pero la mía también, fue entonces que te enfrente y busque solucionar nuestras diferencias, de una manera inesperada me sorprendiste al darme la mano y una sonrisa.
Fue donde comenzó todo, siempre me dirigí a ti con respeto y de la manera más cordial, de ante mano sabía ya que tenías un compromiso. Hablamos de todo hasta de comida, futbol y diferencias de género. Me gustaba hacerte molestar y también lo hacias.
Todo marchaba a la perfección e incluso llegue a amar mi trabajo que era insoportable, no cabe duda que tenías magia.
Una mañana tu rostro lucía desencantado y lleno de pesar, ni los buenos días nos ofreciste. Me acerque y trate de consolarte, y es ahí justo donde te desbarataste y me dijiste problemas que tenias en tu casa y tu pareja. Busque las mejores palabras para darte animo pero desconocía tu situación y mis zapatos eran pequeños a comparación de los tuyos. Todas las mañanas posteriores me dedique a hacerte olvidar los malos momentos por los que pasabas y fue así de ese modo en que me metí en tu cabeza, bien sabes que no fue mi intención y la malicia aun no existía en mi, y hoy en dia sigo siendo algo ingenuo pero ya diferenció, bueno eso no esta a discusión. Comenzabas a coquetear y yo no lo sentía personal, seguía tu juego tal vez por miedo a que te molestaras.
Un dia por la tarde me pediste que pasara a tu oficina y al entrar con tu voz cortada.. te quiero y quiero estar contigo, risa de nervios salía de mi, no sabía si se trataba de una broma y no decia nada. Ella tomo mi mano y salimos a comer no soltabas mi mano y me sentia bien y mal, es claro que siempre me gustaste pero sabía que no era lo correcto, eso no es bueno para la gente, que dirán si nos ven, seguro me mataran a golpes. Entramos al restaurante y no dejabas de hablar de lo feliz que te hacía y lo que nos esperaba y nubes y mas nubes. Me sentí halagado, cerre mis ojos y solo dios sabe que y como me dio las palabras correctas, te dije que estabas pasando un mal momento y que debias platicar con tu pareja de lo que estaba en juego, lo que habías pasado para tener lo que justamente tirabas a la basura si seguías con tu alucinante idea. El discurso más largo y coherente que he dicho. Una lágrima rodo de tu mejilla me besaste y me diste las gracias.
Eres un caballero que suerte tendrá tu futura novia sus palabras al salir del restaurante.
Dos días después pedi mi cambio de oficina para ya no verla más, sabía que era lo correcto.
Hoy que te veo creó que hice lo correcto, te vi con tu familia más feliz de lo que jamás te pude haber hecho.

Olvide agradecerte por hacerme un caballero.

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